Apio

Nombre científico: Apium graveolens L.
Parte utilizada: El fruto, tallo y hojas.
Toxicidad: 10%

Principales componentes

-Fruto: D-limoneno, apiol, ácido linoleico, ácido oleico, ácido palmítico, ácido petroselínico, selineno.
-Tallo: Polisacárido (apiuman) que contiene ácido d-galacturónico, ramnosa, arabinosa y d-galactosa.
-Hoja: Aceite esencial con dodecanol, ácido inoico, éster metílico y acetato de tetradecencia.

Usos tradicionales

Produce saciedad y por su bajo aporte calórico, por esto es un excelente aliado al momento de perder peso, favorece la hidratación corporal y tiene efectos diuréticos, pudiendo contribuir a la prevención o control de la retención de líquidos, el estreñimiento o la hinchazón de vientre. Además posee propiedades sedantes y es recomendado en casos de nerviosismo o síntomas de mucha ansiedad.

Acción farmacológica

 

Droga no aprobada por la Comisión E: no recomiendan el uso terapéutico de preparados a base de apio mientras no esté suficientemente documentada su efectividad y seguridad en personas (existen estudios en animales que constatan el efecto diurético y antiespasmódico de los frutos de apio).
Popularmente se usa como aperitivo, eupéptico, carminativo, antihelmíntico, antiespasmódico, remineralizante, vitamínico, diurético, “depurativo” y como cicatrizante en uso externo

La planta es de color verde y está conformada por tallos gruesos que son estriados, es decir, presenta en su superficie una serie de líneas muy bien marcadas. Además, ese tallo está conformado por pencas y cada una puede alcanzar una altura que oscila entre los 25 y los 60 cm. 

Modo de uso

-Decocción (raíces): 50 g por litro. Hervir 10 minutos. Un litro al día.
– Infusión (frutos): una cucharada de postre por taza, tres al día, antes o después de las comidas.
– Extracto fluido (1:1): 15 a 30 gotas, dos veces al día.
– Tintura (1:10): 50 a 100 gotas, una a tres veces al día.
– Aceite esencial: 1 a 3 gotas, una o dos veces al día
– Jugo: 1 a 3 cucharadas soperas al día.

Precauciones

En personas sensibilizadas, el apio puede desencadenar reacciones alérgicas, incluso se ha descrito algún caso de shock anafiláctico (síndrome apio-zanahoria-artemisa o celery-carrot-mugwort syndrome).

Los frutos contienen abundantes furanocumarinas con acción fototóxica: en combinación con la exposición a la radiación solar produce una acción fotosensibilizante (fotodermatitis).

 

 Recomendaciones

Popularmente se emplea la planta o las raíces para estimular la funcion renal y “purificar la sangre”, en casos de reumatismo, gota, litiasis urinarias; como relajante en caso de insomnio y como tonificante cuando existe pérdida de apetito y astenia.

En diversos estudios clínicos se ha mostrado que la hoja produce un efecto hipolipemiante, hipoglucemiante y antihipertensivo.

El di-3-n-butilftálido del apio se presenta como un agente terapéutico prometedor para la prevención de los accidentes cerebrovasculares isquémicos.